martes, 30 de octubre de 2007

La Novela Maracayera

Algo poco usual en el béisbol es que un equipo remonte una serie final luego de perder los primeros 3 juegos lo cual sucedió en la serie de campeonato de la liga americana de las grandes ligas en 2004, alcanzado por los Medias Rojas de Boston ante sus eternos rivales los Yankees de Nueva York. Estaba a punto de revivir la experiencia con otro de mis equipos favoritos; esta vez en Venezuela con los Navegantes del Magallanes.

Después de evitar ser barridos por los Tigres de Aragua como visitantes en Maracay al ganar los turcos por 8 carreras a 4, con un despertar ofensivo que incluyo a Luis Raven quien no tuvo muchas oportunidades de actuar en la seria quedaba una esperanza de que la remontada se diera.

Comienza el quinto juego de la final y el Magallanes anota 3 carreras en el primer episodio del partido y así transcurre el juego siempre en ventaja del equipo del Cabriales llegando a la novena entrada donde anotan 4 rayitas y para ese momento los de Valencia estaban arriba por 6 anotaciones.

Ligando por el resultado y la seria pudiera volver a Valencia, ya en horas de la madrugada apenas terminara el partido lo que me faltaba era colocarme una franela para salir hacia el José Bernardo Pérez apostarme en la taquilla y adquirir entradas pues el sexto juego pudo ser histórico.

Pero algo lo impediría, un hecho más confirmando que en el deporte todo es posible ya sea dar la vuelta a una serie totalmente en desventaja como años antes viví y celebré pero también que un equipo remonte un juego en el último pasaje.

Al cerrar la novena entrada, los Tigres tenían que anotar 7 carreras para coronarse campeones algo que no estaba fácil, se veían las gradas del José Pérez Colmenares vaciarse y algunos improperios hacia los jugadores de la divisa aragueña se escuchaban en la televisión.

Ronny Cedeño comenzaría el noveno tramo por los bengalíes con un sencillo ante Jean Machí, algo que no esperanzaba muchos a los fanáticos de los tigres en pro de la vuelta al marcador pero esto sería el inicio a la película de terror de aquella madrugada para los magallaneros, cuando un total de 4 lanzadores pasaron por la lomita y en combinación ni siquiera pudieron sacar 3 bateadores que faltaban para culminar el juego.

Entre indiscutibles y bases por bolas los Tigres de Aragua se acercaban en el marcador y con cada carrera en Valencia se recordaba a las madres de los lanzadores de los Navegantes del Magallanes y por supuesto la de Alfredo Pedrique quien era el timonel del equipo.

Bateadores pasaban y se embasaban continuamente hasta que finalmente Alexander Romero dio el batazo que sentenciaba la evidente victoria del equipo de Maracay ante un descontrol total de los lanzadores turcos; decretando el campeón nacional y el final de la peor novela deportiva de la que haya sido participe.

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