viernes, 2 de noviembre de 2007

Reggaeton, Machismo y Promiscuidad

Un género musical de raíces latinoamericanas recorre el mundo por estos días, llamado comúnmente reggaeton. Pasó de ser un medio de protesta social a promotor de la promiscuidad y dominio del hombre sobre el sexo opuesto, irónicamente aceptado por estas dando paso a la masificación de la cultura machista underground.

La apología al sexo de esta música es innegable, que por medio de letras contagiosas se apoderó del oído común de la población. El sexo, no ha de ser tabú pero una cosa es la orientación en cuanto al tema para lo cual es menester apartar ciertos vetos pero otra cosa es el abuso.

También la infidelidad es fomentada por estas canciones, como por ejemplo un extracto del grupo Aventura que en una de sus pocas canciones del género expresa: “Yo me inventaré una excusa, una entramada, ella me lo cree. Y tú di otra mentirita al idiota aquel”.

Inmoralidades como estas, son repetidas tanto por hombres como mujeres y que de cierta forma van transformando y el término preciso es mutando a una sociedad parcialmente machista en una donde la mujer está totalmente subordinada al sexo masculino.

Una pregunta que siempre recordaré es la hecha a un grupo de alumnos por Juan José Tottesaut quién consultaba “¿cómo es posible que las mujeres puedan bailar a pesar de lo que están escuchando?” cuya respuesta se resume en una sola palabra; moda.

Las etapas de una sociedad marcarán las siguientes generaciones sea para bien o para mal y aunque para quienes en este momento somos jóvenes el reggaeton nos parece una oportunidad para estar con mujeres mi pregunta es ¿qué tan inmoral será la época en que vivan mis ansiados hijos?

Pero por modas no se puede justificar actitudes que socavan la moral, menos a niveles tan básicos al utilizar a las mujeres como simple objeto sexual, utilizando incluso el término “gatas” haciendo referencia al “perreo” (el baile) y la supuesta inferioridad de las primeras.

El machismo no sólo es darle mayor oportunidad a los hombres a ejercer cargos con poder de decisión, la violencia doméstica o los chistes propios de nuestras sociedades latinoamericanas; también lo es la discriminación psicológica que al final es más perjudicial que la física.

No me excluyo de quienes gustan de la música en cuestión pero prefiero aquellas de crítica social y en menor sentido las que se enfocan en temas sentimentales. En todo caso, espero que la próxima moda en cuanto a géneros musicales se refiere sea más conciente en cuanto a las influencias que resultan de sus melódicas palabras, indudablemente el reggaeton pasará a un segundo plano al cabo de un tiempo como sucedió con el reggae en los años 1970 o el metal en los 1990.

Estamos a las puertas de una sociedad equilibrada entre los derechos de cada cual o en las escaleras que conducen a un sótano con paraíso carnal incluido, en mi caso espero que suceda lo primero.

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